Cómo evitar un silencio incómodo en una entrevista de trabajo

¿Quién no ha vivido alguna vez un silencio incómodo durante una entrevista de trabajo? Si quieres saber cómo evitarlo, atento a estos consejos.

Si nos encontramos en medio de una conversación, el silencio puede tener distintos significados.

Hay personas que lo usan para realizar una pausa reflexiva, otros para pensar cuál será su siguiente argumento, mientras que hay quien lo utiliza para dar más peso a una frase que acaba de decir.

Sin embargo, un silencio durante una entrevista de trabajo puede resultar de lo más incómodo.

Por eso, son muchos los que intentan solucionarlo diciendo lo primero que se les pasa por la cabeza…y lo empeoran.

Para que no te ocurra esto, hoy te damos una serie de consejos para evitarlo o, en el peor de los casos, sobrellevarlo.

¿Comenzamos?

1. Entiende la importancia del silencio

Tienes que tener en cuenta que un reclutador debe tomarse su tiempo para apuntar todo lo que considere importante. Por eso, en ocasiones, se produce el silencio.

De hecho, hay quien utiliza esta ausencia de conversación para ver cómo se desenvuelve el candidato ante la presión.

Como consejo, te recomendamos que si ocurre, cuentes hasta cinco y digas: ¿Hay algún punto adicional que te gustaría aclarar? 

2. Prepárate

En muchas ocasiones te hemos hablado sobre cómo preparar una entrevista de trabajo.

Por eso, es esencial que practiques las preguntas más típicas que te pueden hacer en un proceso de selección e intentes dirigir la conversación hacia tus logros, metas o aspiraciones profesionales. De esta forma, nunca se producirá un silencio incómodo.

3. Conoce a tu audiencia

Es posible que, durante un proceso de selección, se produzcan varias entrevistas de trabajo. Si es así, lo más normal es que primero tengas que hablar con un miembro del equipo de RRHH y, después, con tu jefe.

En este momento tienes que hacerte notar, dar unas respuestas inteligentes y diferenciales que te hagan sobresalir en comparación con el resto de tus compañeros. Pero eso no quiere decir que tú no puedas preguntar también.

Sin embargo, después de resolver todas tus dudas sobre el puesto y para que no se produzca un silencio incómodo, puedes agradecer el tiempo que ha pasado contigo a tu futuro jefe, decirle que seguro que tiene una agenda muy apretada y que no quieres “robarle” más tiempo.

4. No divagues

Sabemos que los nervios pueden jugarte una mala pasada y eso puede hacerte hablar de más.

Por ejemplo, es posible que te pregunten cómo te tomas las críticas y acabes diciendo que tu exjefe te criticaba siempre tu trabajo. Así, es posible que, justo a continuación, se produzca un silencio incómodo.

Pues bien, la clave está en no divagar y en ser claro con tus respuestas.

Escrito por Ana Muñoz

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