Muchas han sido las razones que tradicionalmente se han empleado para hacer que un producto u otro llegasen al mercado. Las empresas tienen que tomar decisiones informadas y valorar muy bien lo que hacen y por qué lo hacen, lo que les ha llevado a centrarse en muchos terrenos y escenarios. Las modas marcan lo que se produce, los intereses de los consumidores y los cambios que en esto sucede también, así como las sensibilidades cambiantes o los intereses destacados en cada una de las ocasiones. Los consumidores quieren, al final, los productos que les interesan.

Cuando aparecieron las redes sociales, estas se convirtieron en un elemento más en la ecuación de lo que interesa y lo que no al consumidor, al menos como fuente de información. Las diferentes redes eran un canal emergente de datos, ya que en ellas los consumidores contaban lo que les importaba e interesaba, lo que estaban comprando, lo que habían dejado de adquirir o hasta las cosas que entraban en su lista de deseos.

Para las compañías, además, las redes sociales se convirtieron en un escaparate de nueva generación en el que no solo importaba lo que ellas compartían sino también lo que sus propios consumidores transmitían. Las fotos, los comentarios y las publicaciones que sus compradores eran una manera de dar a conocer sus productos o de lograr que estos convenciesen a los demás consumidores. Esto hizo que no solo se convirtiese en importante la propia actividad en redes sociales de la compañía, sino también que esta empezase a ver como crucial y destacada la actividad de los consumidores y que se posicionase para potenciarla.

Pero ¿dónde está el límite en lo que se puede o debe hacer para potenciar la presencia de la marca y de sus productos en redes sociales? ¿Cualquier cosa vale para lograr que la marca se convierta en la última foto en Instagram de sus usuarios, incluso el supeditar el diseño del producto a ello?

La cuestión está marcada por lo que las marcas y las empresas están haciendo últimamente. Adidas acaba de lanzar un nuevo modelo de zapatillas, uno que nació con Instagram directamente en mente.

La zapatilla de Adidas que nació para tus fotos

El modelo es una versión de una zapatilla que se remonta a 1979 (lo que ya da el toque vintage y retro que tanto gusta en la actualidad) pero también uno pensado para las redes sociales. La Deerupt quedará muy bien en las fotos en Instagram. Y no es algo que digan ni los compradores ni quienes han analizado el modelo de zapatilla, sino la propia compañía.

“Vemos de forma creciente fotos en Instagram en la que la gente hace la foto de sus zapatillas con sus pies planta abajo, asegurándose de que los pies estén apuntando hacia abajo”, apunta el diseñador responsable de la línea en cuestión. Las zapatillas están diseñadas para que se vean ya así de forma correcta. “Fue una elección de diseño a propósito”, explican.

La decisión de diseño está marcada, apuntan en Quartz, por el hecho de Instagram se ha convertido en un polo gigantesco para hablar de zapatillas. La comunidad de gente que comparte imágenes de las mismas es muy elevada y, al final, señalan, los diseñadores se están inspirando en lo que ocurre en ese escenario (como podría hacerlo con otras cosas).

Pero lo cierto es que la cuestión es un poco más compleja, porque Instagram ya no es solo la inspiración. En realidad, es el objetivo último de lo que se está lanzando al mercado. El producto nace y se orienta a la foto final: la idea está en que su forma haga que los consumidores lo publiquen en esa red social. Y esto hace que que sea ‘instagramable’ se convierta en lo fundamental, por encima de todas las cosas.

Adidas es un nombre popular que lo ha hecho, pero no es el único que está apuntándose a esta tendencia. Los restaurantes ya empiezan a diseñar sus interiores de un modo que parezcan atractivos para la foto en Instagram y pequeñas marcas usan la idea para impulsar su negocio. Un fabricante pequeño de helados, Van Leeuwen, cambió su packaging para hacerlo más agradable para Instagram y sus fotos y vio como sus ventas aumentaban.

Vía: Puro Marketing