Enamorar al consumidor es como enamorar a una pareja: si creamos un personaje ficticio para conquistar a una persona, hasta puede resultar para empezar una relación, pero no para mantenerla: acabará en desengaño. ¿Te gustan los gatitos de Facebook? ¡A mí me encantan! ¿Eres vegetariana? Yo no lo soy todavía, pero me encantaría ser… (Bla bla bla).

Si buscamos a alguien a quien le gustemos tal y como somos (qué razón tenías Bridget Jones) va a ser más difícil ligar, sin duda… pero mucho más fácil crear una relación de verdad.

Con las marcas, pasa lo mismo. Vivimos en un momento en el que todas las marcas buscan valores que están de moda, en boca de los líderes de opinión. La innovación, la ecología, la sostenibilidad, la transparencia, la digitalización… Y yo me pregunto: ¿Nos enamoramos de Apple porque es amiga del ambiente? ¿Nos enamoramos de Tesla porque es transparente? ¿Nos enamoramos de Primark porque es digital? ¿Nos enamoramos de Mahou porque es innovadora? ¿Nos enamoramos de easyJet porque tiene la sala vip impresionante?

Mi trabajo en easyJet no pasa por vender lo que no somos. No somos una marca local, somos europeos. No somos la marca más lujosa, somos la marca con la mejor calidad-precio para un vuelo europeo. Si buscas un todo incluido en el precio, no somos la aerolínea para ti. Si buscas una marca tradicional, lo siento, nosotros somos un e-commerce con casi 300 aviones. Somos una marca completamente transparente, innovadora (hemos cambiado la forma de viajar), líder en responsabilidad social en la aviación, pero no te voy a contar todo eso. Solamente que somos la forma más cómoda y barata de viajar de la ciudad A a la B, puntual y de una forma fácil, cómoda, humana y transparente. Y eso, paradójicamente, deja a muchos consumidores enamorados. ¿Te gustan los gatitos en Facebook? Pues a mí no.

Pedro Sousa, director de Marketing de España y Portugal en easyJet-