El marketing de influencia puede presumir de ser una de las tendencias más en boga de los últimos tiempos. Las empresas destinaron a esta efectiva práctica marketera 570 millones de dólares únicamente en Instagram el pasado año. Desafortunadamente gran parte de ese dinero acaba en la basura.

¿La razón? La respuesta es imple: el contenido de los influencers no es aprovechado. Desde Adweek han realizado una investigación al respecto en base al análisis de miles de publicaciones realizadas en las redes sociales por estos profesionales de la red de redes.

De esta forma podemos afirmar que, por ejemplo, el típico post que todos podemos encontrar en Facebook únicamente tiene un alcance de entre el 3% y el 8% del total de la audiencia del influencer.

El porcentaje de alcance más alto lo reporta Instagram con cifras que mueven en un abanico de entre el 8% y el 18%.

En el mundo digitalizado en el que vivimos donde la atención escasea y los datos de los usuarios se erigen como la nueva moneda de cambio, los algoritmos son los que mandan. Ante la ingente cantidad de ruido que encontramos en las redes sociales e internet, los algoritmos son los que deciden.

Son estos los que se encuentran detrás del filtrado que se realiza en Facebook e Instagram dejando fuera todo aquello que no es relevante en función de sus características. Y entre estos pueden encontrarse acciones en las que su marca ha depositado confianza e inversión.

La oportunidad puede derivar en fraude

El mercado del influencer marketing es muy lucrativo. Y algo que genera dinero siempre va a traer gente que quiere aprovecharse con malas prácticas. Sabemos que generalizar es malo, pero hay que resaltar que se está gestando toda una industria de cuentas falsas de influencers o que muchos de estos compran seguidores para inflar sus perfiles y ganar más dinero.

Debe tener claro que escoger al influencers equivocado o la plataforma que no le conviene solamente le posicionará ante audiencia que no le interesa.

Una situación en la que se ven envueltas muchas marcas por el extendido pensamiento de primar la cantidad de seguidores sobre la calidad. Esto les lleva a trabajar con personajes muy famosos con grandes audiencias que se traducen en importantes desembolsos económicos.

Pero, ¿se ha parado a ver esas grandes audiencias realmente son la suya? En muchas ocasiones es mejor trabajar con varios pequeños influencers con menores audiencias, pero mejor segmentadas de cara a su target que con un famoso que tiene miles de seguidores a los que su marca no les interesa lo más mínimo.

Y si aún no está convencido solo tiene que recordar el estrepitoso fracaso de la campaña de Pepsi protagonizada por Kendall Jenner.

Tiene además que abrir la mente en términos de plataformas. El marketing de influencia no sólo puede hacerse en Facebook o Instagram. LinkedIn se posiciona cada vez más como el ojito derecho de más influencers. Todo un reclamo para las marcas B2B.

Concluimos dejando claro que no puede trabajar con cualquier influencer. Su marca tiene que conocerle y ver sus valores y forma de trabajar coinciden. La clave reside en establecer relaciones a largo y lograr que sus seguidores confíen en su marca tanto como lo hacen en el influencer.

Via: Marketing Directo