Seis pasos para conseguir que su empresa le conceda tiempo libre para formación

Todos queremos aprender y crecer. Mejorar nuestras habilidades y enfrentarnos a nuevas ideas no solo nos hace mejores en nuestro trabajo, también nos hace más felices y aumenta nuestro compromiso con el empleo. Sin embargo, encontrar el tiempo y los recursos necesarios para el desarrollo personal puede resultar difícil con un trabajo a jornada completa. Algunas personas, como yo, tienen la suerte de trabajar para empresas que fomentan e incluso financian clases, períodos sabáticos o becas de investigación. Pero si trabaja para una empresa que no tiene una política formativa oficial, ¿cómo puede presentarle el caso a su jefe para que le respalde?

Al investigar mi libro, Pause, y a partir de mi propia experiencia de cómo tomarme un tiempo libre para mi propio crecimiento, he ideado un plan de seis pasos sobre cómo negociar a favor del desarrollo personal.

1. Identifique cómo quiere aprender y crecer. Si aún no tiene una idea clara de lo que quiere desarrollar, dedique un tiempo a definir exactamente lo que necesita. ¿Desea desarrollar habilidades de inteligencia emocional para ser un mejor líder empresarial? ¿Le interesa asistir a un retiro de yoga o meditación? Reserve un período de tiempo específico, como una noche o incluso una semana, para explorar ideas e investigar qué le atrae. Apunte lo que quiere aprender y cómo crecerá a partir de la experiencia que ha identificado. Las investigaciones demuestran que el propio acto físico de escribir tiene un efecto neurológico que indica a la corteza cerebral que debe “despertar y prestar atención”. La escritura estimula un grupo de células en el cerebro que forman el llamado Sistema de Activación Reticular que desempeña un papel clave para ser más consciente y estar más alerta. Cuanto más pueda escribir, más conscientes y reales serán sus ideas.

2. Asuma la responsabilidad. Puede que tenga la sensación de que desarrollar una habilidad subdesarrollada significa que carece de una competencia o tiene una debilidad concreta. Ese no es así. En lugar de avergonzarse o ponerse nervioso por pedir este tiempo, considérelo como parte de su compromiso de convertirse en mejor líder. Si no está dispuesto a verlo como una acción de crecimiento para usted y para su empresa, no puede esperar que otros lo respalden.

3. Cree su declaración de visión. Pregúntese: “¿En quién me convertiré como resultado de esta inversión de tiempo y recursos?” Sea específico y descriptivo. Mantenga una redacción en primera persona. Lograrlo en una única frase sería ideal. Use adjetivos descriptivos. ¿Conseguirá ser más comprometido, influyente o atento? Las proyecciones son una excelente manera de orientarse y evitar desviarse antes, durante y después de su esfuerzo de desarrollo. Como aprendí de mis mentores, Bob y Judith Wright, su proyección debería evolucionar constantemente, al igual que usted. La proyección que creé para mi capacitación en liderazgo este año fue: “Me comprometo al 100% como una líder más auténtica”. Añada los detalles que considere necesarios para transmitir su visión a quienes aprobarán el tiempo y los recursos que necesita.

4. Conecte sus metas o resultados a lo que la empresa necesita. Para que su jefe, equipo o empresa apoye su desarrollo, debe conectar lo que obtendrá con los objetivos de la empresa. Pregúntese:

• ¿Hay problemas en el trabajo que podría resolver mejor como resultado de esta capacitación? ¿De qué manera se beneficiará la empresa si mejora su desempeño, habilidades o conocimiento?

• ¿Qué habilidades o conocimientos específicos de su capacitación o experiencia podrá compartir con su jefe, equipo o empresa?

• ¿Podría proporcionar un resumen (verbal o visual) basado en lo que aprendió o cómo piensa aplicarlo al trabajo o en su carrera?

5. Preparación y práctica. El siguiente paso es prepararse para la reunión. Reflexione: ¿Cuáles son el peor y el mejor de los posibles resultados? Anticipe las preguntas o inquietudes de su jefe. No he conocido a nadie que haya sido despedido por pedir ampliar sus horizontes. Muchas veces nuestro miedo nos disuade de negociar, y perdemos la oportunidad de explorar alternativas, o peor aún, de recibir un sí.

Haga una lista de lo que es negociable: cosas como el tiempo, el presupuesto y la actividad. ¿Es posible el reembolso parcial o total? ¿Puede evitar usar días de vacaciones? Un colega negoció un tiempo libre para un retiro de liderazgo de una semana en el que su gerente estuvo de acuerdo con que tomara vacaciones solo el 50% del tiempo que estuvo fuera. El otro 50% computó como horas trabajadas.

Al prepararse para la conversación, piense en qué debe ganar cada persona involucrada en tomar la decisión. Haga su tarea y lea las políticas de recursos humanos. Averigüe cómo funciona el reembolso educativo en su empresa.

6. Haga su petición. Cuando esté listo para sentarse con su jefe, no le pille por sorpresa. Avísele con antelación y considere añadirlo a la agenda de su próxima reunión a dos. Pero no tiene por qué ser una reunión formal. Si se está poniendo al día sobre cómo les ha ido el fin de semana o sus planes para esa tarde, comparta la clase que llamó su atención y por qué le importa personalmente. Mejor aún, comparta cómo cree que podría ayudarlo a ser un mejor empleado. Entonces puede programar más tiempo para discutirlo más a fondo.

Comparta su visión y objetivos. Sea claro sobre qué es exactamente lo que está pidiendo: ¿es tiempo libre, compensación (gastos) o alguna combinación de los dos? ¿Qué obtendrá su empresa a cambio? Consulte sus notas si es necesario.

Cuando termine la conversación, considere hacer un seguimiento por escrito, subrayando cómo la formación podría beneficiarles a usted y a su jefe, equipo o empresa.

Hay tres resultados probables: recibir lo que ha pedido, recibir una parte de lo que pidió o recibir un rotundo “no”. Al seguir estos pasos, aumentará las posibilidades de obtener un resultado favorable, pero eso no siempre será el caso. Incluso si no obtiene lo que pidió, comience a pensar en la forma en la que podrá modificar su petición en el futuro.

Dedicar el tiempo a formar una solicitud lógica y cuidadosa puede resultar gratificante en sí mismo porque aporta claridad sobre lo que realmente necesita. Y estará contribuyendo, tal vez incluso catalizando, a una cultura corporativa que ayuda a las personas a aprender y crecer de maneras más allá de lo que tradicionalmente se hace.

Durante los últimos cuatro años, he utilizado el proceso anterior para solicitar y ganar apoyo para una certificación de coaching, cursos de posgrado y no acreditados, retiros de liderazgo de inteligencia emocional de una semana y una clase de dos días de influencia. En cada caso, parecía un acto de fe, pero siempre me recordé a mí mismo que lo peor que le pueden decir es que no.

Un artículo escrito por 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *