Actualmente, vivimos en una época en la que el desarrollo profesional se basa en el “hágalo usted mismo”. Desde hace años, las empresas ofrecen cada vez menos formación formal. Un motivo puede deberse a que los empleados cambian de trabajo tan frecuentemente (la media de permanencia en el trabajo actual es de aproximadamente cuatro años) que las empresas no ven el sentido de invertir en personas que seguramente se irán. Esta realidad supone un gran contraste en comparación con la inversión que los altos dirigentes solían hacer en sus empleados. Durante mis 11 años en PepsiCo, principalmente en la década de 1990, el “desarrollo personal” era una de las principales iniciativas de la empresa.

Lamentablemente, hoy en día las organizaciones están dejando que sus empleados tengan faltas de habilidades y puntos flacos que pueden descarrilar sus carreras y arruinar la efectividad organizativa. Además, los jefes tampoco están ayudando. Como están demasiado centrados en sí mismos, la mayoría de gerentes no tiene tiempo ni energía para fijarse en nadie más. De hecho, la asesoría Korn / Ferryanalizó la autoevalación que hacían los jefes en base a 67 cualidades de liderazgo y“desarrollar a otros” era la último en la lista. 

Lo ideal sería que las empresas se esforzaran más en promover el desarrollo profesional: potenciar un feedback más inmediato, establecer criterios claros de rendimiento, ofrecer feedback de desarrollo con claridad y tacto y proporcionar recursos e incentivos para que los jefes conviertan el desarrollo de los empleados en una prioridad. Sin embargo, la realidad es que la mayor carga recae sobre los propios empleados. Los trabajadores a todos los niveles deben aprender a identificar sus debilidades, descubrir sus puntos flacos y fortalecer sus habilidades.

Estas son seis cosas que puede hacer usted para tomar el control de su desarrollo profesional.

Entienda en qué le están evaluando. ¿Cómo es el éxito en su puesto? Cuáles son sus objetivos profesionales y parámetros de éxito? Es mejor identificarlos con su jefe, pero si esto no ocurre, escriba lo que entiende que son sus objetivos e indicadores de rendimiento claves. Llévelos a su jefe para ponerse de acuerdo y entable un diálogo permanente para asegurarse de que se mantienes en el buen camino.

Resuelva sus propios puntos flacos. Los que tienen mayor rendimiento siempre están aprendiendo y ajustando y piden feedback habitualmente a sus jefes, compañeros y subordinados. Si su jefe no le da feedback de manera proactiva, empiece usted mismo la conversación. Tras una presentación o una reunión importante, mencione algo que piense que ha ido bien y después pida consejo sobre otra cosa que podría mejorar. Es más fácil hacerlo por etapas: la mayoría de las personas solamente pueden absorber un área de mejora cada vez. Escuche y de las gracias a su jefe por el feedback.

Codifique su aprendizaje. Puede capturar feedback y aprendizaje llevando un diario. Enumere las competencias que necesite desarrollar en su puesto y evalúese (ya sea por usted mismo o con la ayuda de un asesor de confianza) en cada una de ellas. Por ejemplo, si se dedica al marketing de una marca, quizás se puntúe con un “sobresaliente” en desarrollo de publicidad, un “notable” en análisis de precios y un “bien” en marketing comercial. Céntrese en los “bien” para cerrar las brechas de las habilidades. Buscar feedback de alguien que previamente ocupó su puesto puede acelerar su aprendizaje.

Incremente su visibilidad con los “bien”. No es posible siempre que los altos dirigentes se fijen en nosotros por nuestro trabajo directo, así que puede probar a ofrecerse voluntario para iniciativas como trabajo benéfico, eventos de la empresa o reclutar en las universidades. Esta es una manera fácil, pero a menudo ignorada, de codearse con directivos que le verán en acción y podrían fijarse en sus contribuciones.

Conviértase en un experto en un área de creciente importancia para su empresa. Su empresa puede estar lidiando con una disrupción por la llegada de una nueva tecnología como el internet de las cosas, la inteligencia artificial o los sistemas informáticos en la nube. Conviértase en la persona experta de su departamento en un tema emergente. Lleve a cabo estudios y revisiones literarias, acuda a conferencias o escriba sobre el tema. Desarrollar conocimientos en un área emergente de creciente importancia puede dar lugar a promociones y oportunidades laborales.

Busca buen asesoramiento y orientación. La perspectiva de un superior es inestimable, pero asaltar a alguien con y preguntarle si puede ser su mentor seguramente le asustará. Trate de quedar con él de manera informal: en la cafetería de la empresa, en el picnic del trabajo o una excursión de golf. Conozca la biografía de la persona y esté preparado para hacer algunas preguntas sobre su área de especialización. Si la cosa va bien, le dirá: “Dime si puedo ayudarte con algo”. Pasada una semana, puede invitarle a “continuar la conversación” tomando un café. Con el tiempo, podría desarrollarse de manera natural una relación de mentor-aprendiz.

Lleva tiempo desarrollar competencias funcionales sólidas. En la mayoría de los puestos, ya sea en ventas, marketing, logística de cadena de producción o finanzas corporativas, ser competente a menudo consiste en tener sólidos conocimientos en profundidad de cuatro o cinco áreas clave del puesto y un buen conocimiento práctico de otras cuatro o cinco. Sin la voluntad de llevar a cabo tareas múltiples o incluso movimientos laterales estratégicos, una serie de habilidades completas no será suficiente. Hace falta paciencia.

En un momento de mi carrera, yo seguía de gerente en PepsiCo mientras que un buen amigo mío pasó a ser vicepresidente cambiándose de empresa. Sin embargo, al ir solidificando mis habilidades, entendí cómo encajaban las piezas de la empresa y mi progresión profesional se aceleró.

Sus habilidades son su capital profesional, así que tómase su tiempo para desarrollar sus habilidades funcionales. Saltar de un trabajo a otro demasiado rápido (por ejemplo, cambios cada 18 meses o dos años) no permitirá que desarrolle la pericia funcional que necesita para avanzar en su carrera. Con tiempo y práctica y tomando la iniciativa, tiene muchas más posibilidades de prosperar en este mundo de “hágalo usted mismo”.

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