La perturbadora historia de 764, la red de pedofilia más cruel que ha existido

Opinar que los niños no deberían poder usar redes sociales, o que su acceso al Internet debería estar tanto restringido como supervisado, se está volviendo más popular con el pasar del tiempo. El mundo ya no es lo que era antes. Los miembros más jóvenes de la generación Z, al vivir conectados al Internet 24 horas al día, están expuestos a todo tipo de novedosos peligros. Siendo el grupo 764 el más salvaje de todos ellos.

Anteriormente, conectarse al Internet solía ser una actividad más. Los hogares comenzaron a tener un cuarto dedicado a la computadora familiar, aparato que era compartido por todos los miembros. En esos días, si querías buscar algo en Google, varios minutos te separaban del resultado de tu búsqueda. Ya que te tocaba salir de tu habitación, ver si la computadora estaba libre para ser usada, encenderla (lo que por si solo tardaba unos minutos), conectarte, etc. Un proceso tan engorroso rara vez representaría un peligro real en la vida de un niño.

Obviamente esto ha cambiado por completo, lo que nos ha llevado a existir en dos mundos paralelamente, el real y el virtual (me creo Charlie Brooker). Es genial no tener que esperar a que tu hermano deje de jugar Minecraft para poder copiar tu tarea de Wikipedia, pero la sociedad ha tenido que pagar mucho por este privilegio. Grupos como 764 se dedican a cazar a menores de edad, generando un vínculo de confianza, para después corromperlos usando métodos horrorosos. Su objetivo es convencerlos de tomarse fotos explícitas, lo que les permite extorsionarlos, obligándolos a cometer una lista espantosa de atrocidades.

El revelador orígen del grupo 764

Bradley Cadenhead es considerado la mente maestra detrás del grupo 764. Se trata de una red internacional de depredadores sexuales, compuesta por delincuentes juveniles obsesionados con hacer sufrir a menores de edad, solamente por diversión. Han obligado a sus víctimas a automutilarse, tallando los nombres de usuario de sus abusadores en sus cuerpos. También han sido forzados a atacar a sus familiares, matar a sus propias mascotas y en los casos más extremos a suicidarse. Lo peor es que Cadenhead creó el servidor de Discord original cuando solo tenía catorce años.

La historia del fundador de 764 es representativa del resto de los pervertidos que componen la red. Afirma haber visto pornografía en Internet por primera vez a los ocho años. Al poco tiempo desarrollaría una obsesión con fotos y videos de tortura y violencia extrema, también conocidos como “gore”. Mientras jugaba Minecraft, conocería a una persona que profundizaría su fascinación por el gore. A los trece años fue puesto en libertad condicional juvenil por expresar deseos de realizar un tiroteo en su escuela. Luego de que aprendiera a extorsionar niños en un servidor llamado CVLT, decidió crear su propia versión, a la que llamó 764.

Los miembros crearon un manual para enseñar cómo seleccionar a las víctimas, preferiblemente adolescentes con problemas mentales como anorexia o bipolaridad. Por alguna razón extraña, el gore es bastante popular entre la juventud. Así era como los miembros de 764 atraían a sus víctimas, publicando los videos más extremos que pudieran encontrar en otros grupos de gore, buscando convencer a nuevos usuarios de que se unieran a su servidor. El siguiente paso consistía en desensibilizarlas a través de publicar pornografía infantil, en combinación con videos y fotos gore. Apostando por la inseguridad de las niñas, formaban vínculos de dependencia emocional, para convencerlas de que les enviaran fotos desnudas o comprometedoras en algún sentido.

Ya en posesión de las fotos, Cadenhead le exigía a la víctima que se grabara haciendo algo horroroso, si se negaba, publicaría las imágenes en todas partes. Eve, una de las víctimas de 764, se unió al servidor cuando apenas era una joven adolescente. Los pervertidos amenzaron con hacerle daño al hermano menor de la muchacha. Le decían que si quería evitarlo evitarlo debía suicidarse o tallar sus nombres en su piel con un cuchillo.

Al final, lograron convencerla para que estrangulara a su gato y luego para que decapitara a su hamster de un mordisco. La niña hizo todo aquello en el closet de su habitación, mientras lo transmitía en vivo para al menos una docena de miembros del grupo. Por organizar espectáculos tan atroces, el fundador de 764 afirmaba que los demás miembros lo trataban como al líder de un culto.

Un problema difícil de solucionar

Los crímenes de esta naturaleza suelen ser muy difíciles de detener a tiempo, ya que el factor de la vergüenza hace que la víctima se esfuerce para esconder cualquier tipo de evidencia, incluso más que el criminal. La madre de Eve llegó a enterarse de todo cuando su hija ya se encontraba al borde del suicidio. Ahora deberá lidiar con unos traumas tan graves que resultarían difíciles de siquiera concebir para la persona promedio.

Lo mismo sucede en lo que respecta a las plataformas en las que los crímenes ocurren, ya que aplicaciones como Telegram o Discord fueron construidas para proteger la privacidad de sus usuarios. Esto tiene muchísimos beneficios, pero por supuesto es bien sabido que personas con malas intenciones se aprovechan de esas herramientas. Por eso es que, a pesar de los esfuerzos de la policía y de los equipos de moderación de aquellas aplicaciones, cada vez que un servidor de 764 o grupos similares es suspendido, nace otro casi inmediatamente.

Eventualmente la policía logró ubicar a Cadenhead, luego de haber sido suspendido 58 veces de la aplicación Discord por compartir pornografía infantil. El contenido que publicaba era tan espantoso que el capitán de la policía Jeremy Lanier dijo que era lo peor que había visto luego de seis años trabajando en la división de CSAM (Child Sexual Abuse Material). En el 2023, el joven se declaró culpable y fue sentenciado a 80 años de prisión por nueve cargos de posesión y promoción de pornografía infantil. Es un hecho perturbador pero igual de importante, el de que todavía existen muchos individuos como este allá afuera. Quizá sea imposible extirpar por completo este cáncer de nuestra sociedad, pero es esencial saber que existe y cómo opera.

Deja una respuesta