El secreto peor guardado de la IA: su auge hará más poderosas a las grandes tecnológicas

La IA es cara. Los modelos de datos que sustentan todo el proceso son difíciles de desarrollar y requieren cálculos sofisticados y potentes para ser útiles.

La buena noticia es que las herramientas, los recursos y la potencia de cálculo en bruto para construir esos modelos de datos están al alcance de cualquiera, lo que ha dado lugar a la reciente explosión de herramientas de IA, desde el famoso ChatGPT de OpenAI hasta el editor de texto a vídeo de Runway.

La mala noticia, según algunos activistas, es que este auge sólo está contribuyendo a aumentar el poder y la influencia de las relativamente pocas empresas que cuentan con la infraestructura y las capacidades necesarias para dar soporte a estas aplicaciones intensivas de IA. Casi todas las herramientas de IA que se te ocurran dependen de nubes como Amazon Web Services, Microsoft Azure o Google Cloud, o alguna combinación de las tres.

En la práctica, esto significa que incluso las nuevas empresas de IA que compiten con estos gigantes de la tecnología están contribuyendo, de una forma muy real, a sus respectivos beneficios. Y cuanto más utilicen esas grandes plataformas en la nube, más pagarán a sus competidores mucho mayores.

Esta dinámica demuestra que el auge de la IA no hará sino aumentar el poder de las grandes tecnológicas y afianzarlas en varios sectores, al tiempo que aumenta la preocupación por sus posibles prácticas monopolísticas.

Los investigadores del AI Now Institute, una institución dedicada a la investigación fundada en 2017 que hasta hace poco asesoraba a la Comisión Federal de Comercio (FTC) de Estados Unidos en asuntos tecnológicos, sostienen que el boom de la IA obliga a hacer algo al respecto, ahora o nunca.

La semana pasada, AI Now publicó un informe que detalla el impacto de las grandes tecnológicas en el desarrollo de la IA: descubrió que el desarrollo de la IA ha sido “fundacionalmente dependiente” de los recursos controlados por las grandes tecnológicas, incluidos los datos y la potencia de cálculo. Según AI Now, las grandes tecnológicas también se han posicionado como una parte crucial de la carrera entre Estados Unidos y China, lo que les confiere importancia geopolítica.

El informe señala que gran parte de la narrativa en torno al desarrollo de la IA ha sido moldeada por las grandes tecnológicas, desde la idea de que la IA necesita una innovación sin límites para el bien social hasta la conexión del desarrollo de la IA con el progreso de la sociedad. AI Now cree que esta narrativa ha sido beneficiosa para las grandes empresas e incluso ha influido en la forma en que muchos responsables políticos piensan sobre la tecnología.

“Si queremos hacer alguna reforma significativa en la industria tecnológica, tenemos que empezar por hacer frente a la concentración de poder”, explica a Business Insider Sarah Myers West, directora general de AI Now.

La IA es una competición desigual entre grandes y pequeños actores

Un aspecto importante de esta dinámica es que los titanes de la tecnología compiten cara a cara con startups y pequeñas empresas. La diferencia es que ellos tienen acceso a recursos y datos que no están al alcance de los demás. Myers West llama a esta situación “control de los guardianes”.

Por ejemplo, Bloomberg ha publicado que Microsoft ha advertido a los clientes de su nube Azure de que no pueden utilizar datos del motor de búsqueda Bing para entrenar su IA. Mientras tanto, Microsoft —y su socio de IA cuidadosamente seleccionado, OpenAI, creador de ChatGPT— están creando nuevos productos que utilizan esos mismos datos internamente.

No cabe duda de que existe competencia en el mercado de la IA. OpenAI ha reforzado su ventaja al lanzar la última versión de su modelo GPT, tan sólo unos meses después de que ChatGPT se hiciera viral. Al parecer, Google también se está apresurando a lanzar su versión de un motor de búsqueda basado en IA para hacer frente a Bing, de Microsoft, basado en ChatGPT.

Myers West afirma que hay una forma de fomentar la competencia y reducir la dependencia de las grandes tecnológicas.

“Si hay algo que hemos aprendido en la última década de oposición a las grandes tecnológicas es que no podemos dejar que las empresas lideren esta conversación”, remarca. “Corresponde a los reguladores y al público definir el futuro de la IA”.

AI Now ha presentado varias sugerencias políticas para evitar un mayor enquistamiento de las grandes tecnológicas. Una de ellas es el concepto de minimización de datos, o permitir a las empresas recopilar únicamente los datos necesarios y nada más. Las grandes empresas tecnológicas suelen tener la mayor cantidad de datos y, en la mayoría de los casos, disponen de la potencia informática necesaria para utilizarlos.

Myers West afirma que una mejor aplicación de las leyes antimonopolio y la relación de la competencia con el concepto de privacidad podrían limitar el tamaño que pueden alcanzar las big tech. Una vez implantadas, ofrecería a los demás unas condiciones más equitativas.

“La forma de conseguirlo pasa por una aplicación más estricta de la competencia, y la buena noticia es que los reguladores de la competencia están prestando atención”, sentencia West.

Emilia David,

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