Este club de ultrarricos está obsesionado con la inmortalidad: así se aseguran los mejores avances científicos en la materia

Peter Fioretti nunca ha querido ser mediocre en nada.

Hace 5 años, a sus 58 años, este empresario inmobiliario empezó a leer libros sobre cómo vivir más y su médico le aseguró que no tenía ningún problema y que su salud cardiaca se situaba en la media de los hombres de su edad.

Para el médico eran buenas noticias, pero Fioretti no era suficiente. Consultó la opinión de 10 especialistas distintos y acudió a un cardiólogo de Colorado que trabaja con jugadores de la Liga Nacional de Fútbol Americano. Las pruebas revelaron que tenía una obstrucción arterial y que su sistema cardíaco era el de una persona de 68 años, según cuenta Fioretti a Business Insider.

5 años después, tras cambiar su dieta, empezar a hacer ejercicio diariamente y tomar suplementos vitamínicos, el empresario de 63 años tiene una «edad cardíaca» de 47 años.

Tras retroceder 25 años en su edad cardíaca, el próximo objetivo de Fioretti es llegar a los 120 años y morir con las facultades mentales y físicas totalmente intactas (sólo existe un caso registrado de alguien que haya vivido más de 120 años).

«Quiero hacer senderismo y montar en bicicleta. Quiero poder jugar con mis nietos o bisnietos«, comenta. «Y quiero irme de excursión con mi mujer por una montaña, resbalar y caerme con ella cogidos de la mano, y desaparecer en un momento, sonriendo».

Fioretti copreside un grupo de 25 personas ultrarricas que buscan superar los límites de la esperanza de vida humana.

Todos ellos son miembros de R360, un club de networking con un patrimonio neto mínimo de 100 millones de dólares y que ha crecido hasta ser unos 100 miembros en total desde su fundación en 2020. La mayoría de los miembros de R360 son empresarios, pero el club, a diferencia de otros grupos afines como Tiger21, incluye a las familias de las personas miembro.

El grupo de bienestar y longevidad, denominado «círculo» en la jerga de R360, se creó hace aproximadamente un año y medio, después de que una encuesta interna de los propios integrantes del club revelara que la mayoría estaba preocupada por cuánto les quedaba por vivir y en qué condiciones. 

«El verdadero objetivo es el de la atención preventiva para mantenerse sano, no se trata de buscar solucionar un problema que ya existe, sino de que ese problema no ocurra», afirma Fioretti, afincado en Miami y que ha acumulado su fortuna en el sector inmobiliario fundando una entidad crediticia privada e inversora de suelo residencial y construcción de viviendas.

Muchos de los más ricos del mundo buscan el secreto de la inmortalidad, o en otras palabras, alargar su vida con una salud excelente todo lo que puedan.

El consejero delegado de OpenAI, Sam Altman, ha invertido 180 millones de dólares en una biotecnología que pretende retrasar la muerte 10 años. El multimillonario de PayPal Peter Thiel también ha invertido millones en la prolongación de la vida.

En una entrevista en 2017, Peter Thiel, al ser preguntado por qué Sillicon Valley está obsesionado con la inmortalidad, respondió que no entendía «por qué todos los demás» eran «tan indiferentes a su mortalidad».

Los ultrarricos miembros de este exlusivo club recorren laboratorios de biotecnología, hacen terapias con células madre y drogas psicodélicas

El acaudalado grupo de R360 tiene acceso a los mejores dietistas y entrenadores, así que de esta manera luchan contra el envejecimiento. Sin embargo, también tienen acceso a los mejores avances científicos sobre el antienvejecimiento.

Por ejemplo, el grupo visitó las instalaciones de investigación de Celularity, una empresa biotecnológica que cotiza en bolsa y desarrolla terapias con células madre.

Fioretti ha preparado una presentación para el club a cargo del autor Dan Buettner, cuya empresa Blue Zones investiga las comunidades donde la gente vive más tiempo y con mejor salud, como Okinawa (Japón) y Cerdeña (Italia).

R360 cuenta incluso con un «embajador científico», el profesor David Sinclair, del laboratorio antienvejecimiento de Harvard. Sinclair investiga cómo hacer que la gente viva más tiempo y en buenas condiciones de salud, estudiando el efecto del mononucleótido de nicotinamida (NMN), una molécula que ha prolongado la vida de ratones, en los seres humanos.

Aunque el objetivo principal del club es la longevidad, sus miembros también han aprendido sobre los usos de las drogas psicodélicas como tratamientos para la salud mental.

Los miembros del club de ultrarricos también han conocido a Charlie Engle, un adicto reconvertido en corredor de ultramaratón, al que están patrocinando para que realice un viaje de más de 6.000 km desde el punto más bajo de la Tierra, la orilla del Mar Muerto, hasta el más alto, la cima del Everest.

Algunos miembros de R360, entre ellos Fioretti, han invertido de forma independiente en iniciativas contra el envejecimiento.

El empresario rehusó nombrar cuáles eran esas compañías concretas, pero aseguró a Business Insider que ha invertido en una aplicación que supervisa los entrenamientos y la salud del usuario y ofrece asesoramiento de un nutricionista, así como en la investigación de células madre, 2 de las cosas que más le entusiasman. El otro es la meditación profunda.

«Cada uno de nosotros tiene una visión diferente. Algunos queremos apoyar las investigaciones en estos campos y buscamos una inversión más segura sin importar lo que tarden en salir los resultados. Algunos ni siquiera queremos ganar dinero», explica. «Si funciona, estupendo. Si no, fue una inversión benéfica».

Fioretti es consciente de que hay muchos vende humos en la industria de la longevidad y que su club es un blanco muy atractivo para ellos. Por eso, los miembros hacen su propia investigación sobre las personas y empresas que les contactan, realizando entrevistas y buscando referencias.

Y, aunque R360 no asesora sobre inversiones, cuenta con un equipo interno que hace las comprobaciones pertinentes y verifica las ofertas que se les plantean, entre otras tareas.

«La mayoría de las ofertas de inversión que se nos presentan no pasan el primer filtro», asegura.

Hayley Cuccinello,

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