Un truco viral permite robar miles de dólares en software desde las Apple Store; sorprendentemente, no están haciendo nada para evitarlo

Apple está perdiendo miles de dólares en su software a causa del ingenio de muchos usuarios, que están consiguiendo acceder gratis a programas como Final Cut Pro —cuyo precio oficial es de 350 euros—, simplemente dirigiéndose a una Apple Store y usando una de las funciones estrellas de Apple: AirDrop. La compañía, además, no está haciendo nada para evitarlo.

El modus operandi es el siguiente. Los usuarios se dirigen a una Apple Store con su iPhone, y buscan un equipo de demostración —los Mac, básicamente— que tenga instalado Final Cut Pro u otro programa de pago de Apple. Después, activan AirDrop en el equipo y en su iPhone, con la opción que permite ser visible para cualquier persona.

Por último, simplemente acceden a la biblioteca de aplicaciones del Mac, buscan la aplicación y pulsan en el botón de compartir a través de AirDrop. En unos segundos el usuario tiene el archivo en su móvil, y solo queda transferirlo a su Mac y ejecutar el programa.

Apple no está haciendo nada para evitarlo

La compañía, precisamente, ofrece en sus tiendas la posibilidad de probar estas plataformas sin ningún tipo de limitación, por lo que las personas están obteniendo una versión final y completa, y no ningún tipo de demo.

¿Funciona? Según varios reportes, sí. El único inconveniente es que, al tratarse de un archivo local, y no de una descarga a través de la App Store, este no se puede actualizar.

Esto, además, no parece ser un método nuevo. Según comenta un usuario en X (Twitter) que ha podido probarla en su Apple Store de confianza, se trata de algo que lleva años circulando en la red. “Incluso me topé con un foro de 2017 que ya hablaba de ello en su momento, simplemente fui y lo probé en una Apple Store”, asegura.

Apple, por su parte, no está haciendo nada al respecto para solucionarlo. No hay ningún tipo de limitación a la hora de abrir una aplicación que ha sido transferida desde otro dispositivo, más allá de una advertencia en macOS que se puede desactivar simplemente pulsando un botón. Los empleados de las Apple Store tampoco están impidiendo el “robo” de estas aplicaciones.

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