X bloquea las búsquedas de Taylor Swift tras el aluvión de «deepfakes» protagonizados por la cantante

La diseminación de imágenes pornográficas de Taylor Swift generadas con inteligencia artificial (IA) ha causado una honda conmoción en X (Twitter) y sus ecos se han escuchado incluso en la mismísima Casa Blanca. La red social de Elon Musk se ha inundado en los últimos días de «deepfakes» protagonizados por la cantante estadounidense (y eso que este tipo de contenido está a bote pronto prohibido en X).

Pese a las normas imperantes en la red social, uno de los posts que se hacían eco en X de los «deepfakes» protagonizados por Taylor Swift llegó a acumular 45 millones de visualizaciones y tardó 17 horas en ser eliminado.

La eliminación de las imágenes manipuladas solo solventó parcialmente el problema y X siguió procurando cobijo a ese contenido (visible, por ejemplo, cuando la gente buscaba el nombre de Taylor Swift en la red social). Por esta razón X ha tenido que tomar la determinación de bloquear las búsquedas de Taylor Swift. Desde el domingo por la tarde todos aquellos usuarios que buscan a la cantante en X son confrontados con un mensaje de error.

Según la red social, se trata de una medida de naturaleza temporal que X ha tomado por precaución. La plataforma dice estar priorizando la seguridad en este asunto en particular. Así y todo, en la práctica el bloqueo es solo parcial, ya que se aplica al parecer a solo un número limitado de combinaciones de palabras clave.

En medio del escándalo propiciado por los «deepfakes» de Taylor Swift, que ha generado un altisonante debate al otro lado del charco, X ha decidido reforzar la moderación de contenidos en sus dominios (de la que renegó inicialmente Elon Musk). Y la red social contratará a 100 empleados para una oficina de nueva hornada con el foco en la moderación de contenido y emplazada en Austin (Texas).

Hasta la Casa Blanca se ha pronunciado sobre la difusión de «deepfakes» de Taylor Swift

Las dimensiones del escándalo a cuenta de las imágenes generadas con IA de Taylor Swift han sido tales la Casa Blanca llegó a pronunciarse sobre el caso el pasado viernes. «Se trata de algo muy preocupante. Haremos todo lo que esté en nuestra mano para resolver este asunto», aseveró Karine Jean-Pierre, secretaria de prensa de la Casa Blanca. De acuerdo con Jean-Pierre, que insta al Congreso a emprender las acciones legislativas oportunas, las compañías que se desenvuelven en el ámbito de las redes sociales deben implementar sus propias reglas para «impedir la difusión de desinformación y de imágenes íntimas y no consensuadas de personas reales».

Según los analistas, X es una de las plataformas «mainstream» que más contenido pornográfico aloja en todo el mundo, ya sus que sus normas relativas a la desnudez son más laxas que en redes sociales como Facebook o Instagram.

Desde que Elon Musk adquiriera X en octubre de 2022, el multimillonario sudafricano ha estado en la picota en múltiples ocasiones por sus controvertidos tuits y también por los esfuerzos a todas luces insuficientes de su compañía para parar los pies al contenido «fake» y de naturaleza ilícita.

Allende los mares los ataques perpetrados contra Taylor Swift por parte de la extrema derecha están en plena efervescencia. Circulan, de hecho, teorías de la conspiración que sugieren que la cantante forma parte de operación psicológica emprendida por el Pentágono. Y a la artista se la acusa asimismo de practicar la brujería. El objetivo no es otro que minar la credibilidad de Taylor Swift, puesto que se sospecha que podría posicionarse a favor de la reelección de Joe Bien en los próximos comicios presidenciales de noviembre.

Una investigación emprendida por 404 Media concluye que las falsas imágenes pornográficas de Taylor Swift que se ha abierto paso en los últimos días en X se han originado probablemente en la plataforma anarquista 4Chan y en un grupo de Telegram especializado en la producción de «deepfakes» (cuyos miembros han llegado a sorprenderse de la amplia difusión de su tropelía en la red social de Elon Musk).

Esther Lastra

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